viernes, 13 de diciembre de 2013

Palabras nuevas

      
... "y vos/
    corazoncito que mirás cualquier mañana como olvido/
    no te olvides de olvidar el olvido"...
Juan Gelman


 Agosto de l976. Un día frío y húmedo.  Las primeras horas de la tarde. Lo último que guardan en la baulera del ómnibus es la pelota de cuero de mi hijito de dos años y medio ¡Mi gol! ¡Mi gol! Reclama. En su media lengua le resulta más fácil llamar gol a la pelota, viaja sobre mi falda y la de la nona. Juega inocentemente. Repaso en mi mente los días…

 Dejamos el nene en lo de mis viejos y pasamos la última noche en un hotel por horas. A la mañana siguiente lo acompaño a tomar el colectivo que lo lleva a la Terminal. No nos vemos desde entonces. Casi un mes.

El último día de  trabajo en  la escuela Musto. Mi compañera presiente  porqué he renunciado sorpresivamente.. Quisiéramos darnos un abrazo. Nos despedimos como todos los días.

El viaje se hace interminable. En cada parada mi chiquito reclama ¡Mi gol! Después se conforma, sabe que va a ver a su papá. Se duerme con un cuento de su nona criolla. Mi vieja. Hace un año tiene una hija presa, con mi viejo le crían los nenes. Le sobró voluntad para acompañarme.

Llegamos a la mañana siguiente, después de más de diecisiete horas de run run. Cargamos bolsos y valijas en un taxi, él lleva su “gol”. El sol comienza a  picar.

 El puerto parece un hormiguero, gente humilde  viene y va con bolsos y paquetes. Nos embarcamos apiñados, en una de las lanchas precarias que cruzan el río.

¿Nos alejamos de qué? Busco las palabrasPatria, utopías, realidad, pesadilla. Todas me duelen.El sol se refleja en cada pedacito de la superficie del agua, estos vienen, van, se unen, se separan. Como cada una de las palabras, trocitos  con los que he formado las imágenes del terror. Se llevan a alguien, lo largan a los dos días, le pide a un amigo en común: “avisales, que se vayan, me preguntaron por él y por el flaco”. Pocos días después van a buscarnos al domicilio donde  vivimos hasta el año anterior, nos  llaman a gritos. El departamentito está desocupado. Saltan el tapial, abren las puertas de las  habitaciones a patadas. Revuelven unas pocas cosas inútiles. Suben a la terraza, se rompe el tanque del agua, provoca un gran estruendo. Se descuelgan de los techos a los departamentos contiguos, sacan a los vecinos en  calzoncillos al patio, hace un frío terrible. 
             Las imágenes se  repiten, las  desarmo, se vuelven a formar.





Diviso la otra orilla. El sol abraza, ya es medio día. Todo el paisaje tiene el tono rojizo de la tierra.
 Escucho palabras nuevas. Encarnación suena como el nombre de una tía, Paraguay es melodiosa como una guarania. Paseras, mujeres que pasan contrabando hormiga cargan sus bultos en la cabeza, se apresuran a bajar. Una nube de  mbarigüis nos sobrevuela, hay una hilera de karumbés  aguardando  pasajeros. Él nos está esperando. Nuestro chiquito corre a sus brazos con su pelota. Nos abrazamos los tres. El niño es feliz, le basta con saber decir  papa, mamá, gol. No conoce esa nueva palabra: “exilio”.   

Berta L. Temporelli Junio de 2006

Imágenes Google: superior: Ciudad de Ecarnación, Paraguay abajo: Lancha que realizaba el cruce Posadas Encarnación.




jueves, 14 de noviembre de 2013

Ni un pasito para atrás.



                                                    " Un pasito para atrás 
                                                      y no doy ninguno más
                                                      porque ya, ya me olvidé
                                                      dónde puse el otro pié."

"En el país de Nomeacuerdo" María Elena Walsh
                         
                                 
                           
En la biblioteca del barrio  hallé un  material editado por ATE que me pareció muy interesante para el taller que desarrollé este año con los chicos que asistieron.                                                                                       
A partir de la lectura de “Los cuentopos del Gulubú” rieron de las historias de ese mundo de fantasía, mientras escuchábamos las canciones de la  autora de tantas estrofas desopilantes y fueron brotando de las manos de los niños en los papeles recuperados, cual la plantita que creció en un zapato, inmensas y anaranjadas naranjas rodando de la sala al comedor y Reinas Batatas aterrorizadas ante la idea de terminar en un puchero.

Todos esos gratos momentos  vinieron a mi mente cuando me enteré por un noticiero de la aparición de las listas negras de la  dictadura cívicomilitar, y revolviendo aun más la vieja y polvorienta valija de mi memoria,  encontré aquella prueba contundente.
Eran tan peligrosamente hermosas las canciones de María Elena Walsh que la hacían merecedora de estar en una lista negra confeccionada por las  bestias de aquel infierno. Con especial empeño había llevado conmigo al exilio aquel casete y durante los más de cinco años que duró cantamos con mis hijos liberando al viento los versos, para que una vez echados a volar no pidieran ser apresados. Continué  mi  acción subversiva, las peligrosas armas fueron mi mejor herramienta  en el jardín de infantes en el que trabajé, y para completar la operación, antes de regresar al país, le regalé el  temible arsenal que contenía el casete a un joven docente de educación por el arte para que continuara subvirtiendo el orden con a sus pequeños alumnos…

Pero este no es más “El país de Nomeacuerdo” ,  los genocidas pagan  en las cárceles en las que morirán, para  escarmiento de los que están sueltos, de los cómplices que callaron y de los nostálgicos que piden que vuelvan y ya no habrá más “pasitos para atrás”.    

Y los niños y las niñas continuarán  riendo y soñando con la princesa Sukimuki, con la mariposa multicolor que, convertida en el valiente príncipe Kinoto Fukasuka la salvó del aburrimiento y como  el amor de ambos venció a  los caprichos de su padre, el emperador. Los que ya no son niños seguirán tarareando sus melodías, Manuelita regresará de París a reunirse con su tortugo, y más de un grandote añorará huir de la rutina  aunque sea por un ratito a ver como es “El reino del revés”.

Porque a pesar  de que “tantas veces me mataron, tantas veces me morí”;  “tantas veces te mataron”, "tantas veces me borraron, tantas desaparecí"; y “a pesar de los golpes que asestó en nuestras vidas el ingenio del odio”,  seguiremos “cantando al sol como la cigarra” con todas las fuerzas de nuestras voces, las canciones de todos a aquellos a quienes quisieron silenciar. 



                                "Todo está guardado en la memoria, arma de la vida y de la historia"
Leon Gieco.

sábado, 23 de marzo de 2013

Reflexiones de una mujer desnuda.

Acabo de salir de la ducha. Me vestiré más tarde. Los lentes de contacto antes de que se me engrasen las manos. No porque tenga la intención de entrar luego a la cocina. Treinta y cinco años blandiendo cucharones y espumaderas. Suficientes. Tiré todas las recetas a la basura. Ya cepillé mis dientes con fluorogel, fortalece el esmalte. Hoy tomé alendronato, uno por semana. Fija el calcio y evita la osteoporosis, tengo que esperar media hora para desayunar. La crema para los talones. Primero me fracturé la muñeca izquierda, años después rotura de ligamentos en la misma pierna que ahora me fracturé el peroné. ¿De dónde habrá sacado Martha, la que el marido… no, eso es para el monólogo de las solas. Retomo, mi vecina sostiene que todo lo que nos pasa en los miembros del lado izquierdo se relaciona con conflictos con la madre. _Si, con la madre dije, no pongas esa cara de mala desde el portarretratos. Reconozco que después fuiste una leona, en el sentido de jugártela a nuestro lado. Pero cuando fuimos jóvenes te costaba mucho hablar de algunos temas y te disgustabas. Especialmente de “esos”temas. Ya se, tu crianza fue muy dura, ¡Pero cómo me jodiste esa época tan hermosa! “Caer en los brazos de un hombre antes de casarse”, las pibas de ahora se morirían de risa. Si hasta me da vergüenza. A pesar de todo me atreví, aprendí a amar en todas las formas que se aman un hombre y una mujer. ¡Y fui feliz! Al menos he superado la etapa de los parches que me producían alergia, y la del Rontagel, que mi cuerpo tardaba en absorber, andaba toda pegoteada. ¡Más de 15 años de sofocos! ¡Vivan las isoflavonas! Una por día. Después el comprimido para el vértigo. El sobre de glucosalina para el regeneramiento de los cartílagos, no es cuestión que me invada la artrosis. El ibupirax flex al comienzo del dolor de cuello y cabeza. Al válium lo dejo para cuando pasados unos días no afloje el pinzamiento de cervicales. Y vos, Reina madre, como la de Inglaterra, también tuviste tu Imperio. Y fueron de la televisión a filmarte. Presumida, hasta te retrataste con una capa. Es cierto, no cualquiera cumple 100 años. Ni tuviste que envidiar a la mamá de la película de Saura. Cuando llegaste a los 101, los varones jóvenes de tu matriarcado te levantaron por el aire sentada en tu sillón y te llevaron al jardín para que posáramos todos juntos. Mi hijo me hizo abuela y a vos tatarabuela, les cambié los pañales a los dos en la misma época. Tengo que confesarlo, a esa edad también disfruté, no todas las mujeres tienen ese privilegio. Pero decime abuela: ¿Cómo hiciste para llegar a esa edad sin haberte facturado un solo hueso en toda tu vida si nunca tomaste alendronato? Que bello y que cierto es ese texto de Sandra Cisneros acerca de que cuando uno cumple años tiene todos los que cumplió antes. A veces me siento de 17 y desearía bailar el rock desenfrenadamente y quisiera pasear en motoneta con el pelo al viento. O quisiera tener 23, para ir a chapar a Le Papillón. Si quisiera tener 40, con crisis de pánico y todo y 48, como en el 92´, “el año del mono”, tomaba las flores de Bach. Mi hijo me anunció que iba a ser abuela, casi muero. ¡Ser papá a los 18! ¡ Mi primer nieto, qué emoción tan intensa! Ya tiene l4 años, estoy esperando que venga…la cuenta del teléfono, pasa horas hablando con la novia. El gel para el contorno de ojos, disimula las ojeras y atenúa las patas de gallo. Redface para las mejillas con rosácea. Me broto, estrés postraumático. Me visto para matar. ¿Qué remera me pongo? Esta me marca mucho las tetas, mejor esta otra, pero me las achata. Al menos ellas no me dan trabajo. La senografía bilateral dice: no se observan macro ni micro calcificaciones. Al papanicolau no me lo hago más desde la hicterectomía. La sexualidad está acá, en la cabeza, a eso lo tuve siempre bien claro. ¡Qué quilombo hicimos las chicas a fines de los 60´ para poder ir a dar clases o a estudiar en pantalones! Los habíamos adoptado de prepo. Recién en el 73´ los permitieron. Ahora se puede ir en jeans hasta a los casamientos pero ya no puedo usarlos, me oprimen el estómago y tengo hernia de hiato. Ah, pero entes de vestirme, la emulsión corporal humectante… “Tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos” Sonreís. Sabés que nadie me toca. Que vos fuiste el único que me acarició como un hombre. Siempre que lo hacías y me decías: “qué piel suave que tenés”, se me erotizaba hasta el último poro, como cuando tenía veinte años, el cuerpo delgado, los pechos turgentes y me hiciste mujer. “Tu boca que es tuya y mía, tu boca no se equivoca, te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía”. Edad de utopías, también compartidas con vos. Es cierto, a veces me siento joven y tengo ganas de bailar. Nuestro amor es así… La última vez que bailamos... Ahora me parece un siglo y han pasado apenas tres años. Fue cuando cumplí sesenta y me regalaste una serenata de Mariachis. Al poco tiempo puse debajo de tu foto en el diario:” Y porque amor no es aurora ni cándida moraleja”. Si este fuera un monólogo del género podría terminar: “No seré feliz, pero no tengo marido”, o que “lo tengo con agujeritos”, si fuera el del corazón. Pero debo seguir… viviendo, digo, quiero decir escribiendo, bueno ambas cosas. Si, decididamente hoy quisiera tener menos edad. Aunque no resulta bello en este día de calor húmedo sentir que tengo diecisiete, más veintitrés, más cuarenta, más cincuenta, más sesenta ya que me siento como de ciento ochenta. Eso si, lo que no suscribí hace como treinta años cuando lo leí, no suscribo ni suscribiré jamás es ese párrafo que García Márquez pone en boca del segundón del viejo Patriarca: “ ni la vida más dilatada sirve para comprender que no se vive si no que se sobrevive”. Prefiero cantar con los poetas de la trova rosarina, que a propósito de la edad, lucen con más abdomen y menos cabellos.”Sólo se trata de vivir, esa es la historia”, me dice Nebbia desde el CD, y Abonizio me apunta: “Y no hay rima que rime con vivir”. Escrito en 2007

jueves, 8 de septiembre de 2011

Los ojos de Irene


Pucho decide visitar su viejo barrio, recorrer sus calles, su arboleda.

Qué paradójico, reflexiona, llamar metáfora muerta a “la copa del árbol” algo tan dialéctico, que renueva sus hojas, siempre cambiante.

Había descubierto la literatura a través de Carlitos, su amigo de la infancia, a quien le gustaba escribir. Lee todas las revistas de cultura que llegan a sus manos, que sus compañeros le alcanzan.

Es un hábito que adquirió cuando estuvo “del otro lado de la mirilla”. Allí aprendió a disfrutar de la lectura y memorizó aquellos versos de Nalé Roxlo. Todos los presos políticos tenían algo de grillo allá adentro.


Cuando salió fue acostumbrándose a la indiferencia, a pucherear, reflexiona. Su corazón es eglógico y sencillo, repasa transitando esos lugares tan queridos. Porque si hay algo que él no pierde es su apego por la vida.

¿Es este cielo azul de porcelana? Se pregunta. Esa si es una metáfora muerta, porque no hay nada más rígido y frío que la porcelana, se responde. Comienza a remontar su barrilete de recuerdos. Carlitos y él jugando, trepando a los árboles, creciendo, soñando, construyendo utopías, siempre juntos.


Los recuerdos han comenzado a pesarle, ahora avanza lentamente. Se detiene. Ni es cielo ni es azul, se dice irónico,parafraseando el tango.

Él, que siempre tuvo valor, fue al frente, se la bancó, tiene coraje para cualquier cosa, menos para enfrentarse con los ojos color cielo de Irene, reconoce amargamente. No quiere pasar frente a su casa.

Desde que salió en libertad ha pensado en el instante en que se encontraría con los ojos azules de Irene y ella lo vería respirar, sonreír, llorar, porque él está vivo...

Se vuelve sobre sus pasos, desandando el camino, pensando y mascullando acerca de: Qué sencillo es a quien tiene corazón de grillo, interpretar la vida esta mañana. ¡Qué va a ser sencillo! Pura poesía, carajo, se dice. Como si fuera posible que la muerte no nos complicara la vida, añade mientras se aleja.

Sabe que hace mucho tiempo Irene sale a la calle,que sus ojos fijos en la misma dirección, se han ido secando mientras espera ver la silueta de Carlitos. Y un día se tornarán rígidos como la porcelana y se cerrarán para siempre sin ver regresar a su hijo, porque es un desaparecido.

Escrito en 2006.
Irene,la madre de Carlitos Wagner falleció en julio de este año.

Carlos Wagner desapareció en 1976,en cercanías de la calle Leiva y la cortada Ferrán, donde vivía. Es citado en las testimoniales de varios querellantes de la Causa Feced,entre ellos Estela Hernández y Carlos “Pucho” Arroyo.


Única foto del Mural Pintado en las calles Centenario y San Martín por el CoLectivo de Expresos y sobrevivientes en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura cívicomilitar del Barrio Roque Sáenz Peña, subida a Facebook por Carlos Arroyo.

Fotos: "Cielo azul" y "Chicos jugando", tomados deGoogle
Dibujo: Tomado de "Del otro lado de la mirilla", del blog de Jorge Daniel Pedraza.

martes, 19 de abril de 2011

19 de abril: Día del aborigen.



AÑO 1530 - PESTE

"ÉRAMOS DIEZ MILLONES DE INDIOS
ENTRE LOS VALLES Y MONTAÑAS
HOMBRES, MUJERES, VIEJOS, NIÑOS
EN NUESTRO REINO DEL PERÚ.

NUNCA SUPIMOS DE LA PESTE
HASTA QUE EL ESPAÑOL LLEGO.
FUIMOS MURIENDO LENTAMENTE
BAJO LA FIEBRE Y EL DOLOR.

LA MARAVILLA DE NUESTRO REINO SUCUMBIÓ
A LA TORTURA, LA ESCLAVITUD Y LA ENFERMEDAD
NUNCA SUPIMOS COMO VIVIR SIN LA TRADICIÓN
HEMOS PERDIDO JUNTO A LOS NUESTROS
LA LIBERTAD".
Fragmento de Taky Ongoy, de Víctor Heredia.


El 19 de abril de 1940 fue instituido por el Congreso Indígenista realizado en Méjico el “Día del aborigen americano”o Día Americano del Indio”. A partir de 1945,Por decreto del poder Ejecutivo Nacional N° 7550, esa fecha reivindicatoria de los derechos de los aborígenes se reconoció en todo el territorio argentino.




Imágenes:Foto superior,Google.
Fotos inferiores de Berta Temporelli.Inscripción que se encuentra junto a la capilla de la foto de abajo, en la calera ahora abandonada que funcionó dentro del Parque Nacional "El Palmar", Entre Ríos. Tomadas el 2/4/2011.

sábado, 9 de abril de 2011

Del amor y los dinosaurios.

"Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle.
Los amigos del barrio pueden desaparecer,
Pero los dinosaurios van a desaparecer".
Charly García







La biblioteca Popular para el Desarrollo Social se encuentra ubicada en la calle Marco Polo 331, a pocas cuadras de mi casa, en la zona sur de Rosario. En ella coordino desde diciembre del año pasado el taller “Contame una historia”.
En la institución se realizó el próximo 23 de marzo pasado, una jornada de reflexión acerca del golpe de estado de 1976.

Entre los presentes se encontraban Teresa, María del Rosario y María Gracia, hermanas las dos primeras y sobrina esta última de la escritora María del Carmen Sillato, oriunda de la ciudad de Rosario, quien reside desde comienzos de los 80´ en Canadá.

Ma. del Rosario, “Charito”, se refirió a la experiencia vivida por su hermana a comienzos del año 1977. Esta, embarazada, fue secuestrada en la zona sur junto a su esposo. En este estado, la joven fue torturada en reiteradas oportunidades. La pareja posteriormente permaneció en condición de detenida hasta fines de 1980. En esas circunstancias, la mujer dio a luz a un niño, Gabriel, y pudo conservarlo a su lado s hasta que este cumplió seis meses, pero luego fue separado de su mamá y entregado a la familia materna.

Charito se encargó de la crianza de Gabriel mientras registraba diariamente los progresos del mismo.

María del Carmen guardó en su memoria las torturas y vejámenes sufridos por ella y las otras detenidas en el centro clandestino de detención de la ex Jefatura de Policía de Rosario, su paso por la Alcaidía de Mujeres de la misma y la Cárcel de Villa Devoto. Después de muchos años decidió narrarlos y plasmarlos en un libro en el que se complementa con el diario de María del Rosario.

Comprometida con la memoria, Sillato recuerda en su relato a los niños nacidos en cautiverio, narra lo vivido por sus compañeras detenidas, entre ellas Estela Hernández, actual querellante en la causa Díaz Besone, y por los detenidos desaparecidos Marisol Pérez y Carlitos Wagner, todos militantes de la JP. Zona Sur.

“Diálogos de amor contra el silencio”, tal como su nombre lo expresa, está impregnado de ese sentimiento que dio fortaleza a la protagonista y se manifiesta intensamente en la descripción del reencuentro de la madre y su hijito, una vez recuperada la libertad, expresaron sus familiares.

Chari culminó su relato embargada por la emoción que le produjo descubrir que la biblioteca se encuentra ubicada a pocas cuadras de donde vivían la hermana y su compañero cuando fueron secuestrados.



Un ejemplar del libro, junto con otro de “Huellas, memoria de la resistencia argentina 1974/1976”, recopilación de testimonios de detenidas políticas realizada por María del Carmen, fueron donados a la biblioteca por las familiares de la autora.

Imágenes:Berta Temporelli
Foto superior: Leandro Uset, Coordinador de la Bibliteca, María Gracia,Teresa, yo y Charito Sillato.
Foto inferrior: Asistentes coordinadores de la Institución.

lunes, 21 de marzo de 2011

Quisiera


Quisiera contarte una historia de un recuerdo que no tengo.
Quisiera contarte de cuando tenía tu edad, o de unos años antes o de unos después. Querría y quiero pero no puedo.

Tu preguntar es insistente y me pone a prueba, me somete al recuerdo, ese que nunca tuve y ese que no quiero recordar que no tengo. Ante la negativa te alejás, seguís con tus cosas, yo me relajo y me siento aliviado. Al rato, o mañana, o después, regresás insistente: ¿Cómo se llamaban tus compañeritos de escuela?, ¿Cuántos años tenías cuando tu primera bicicleta?, ¿eras bueno en el fútbol cuando tenías siete como yo?...

Quisiera y mientras quiero sé que no puedo. Sé que no puedo responderte por no poder recordar.

Quisiera contarte y no recuerdo, juro no evadirte, pero qué y cómo decírtelo.
Pasan las horas, los días, la vida. Pasan los que te quieren y los que te quisieron. Pasan los que están y los que se fueron. Pasa todo lo que tiene que pasar y sigue la interminable construcción de ser, de seguir siendo.

Quisiera y lo intento más, me esfuerzo hasta el hartazgo y no lo logro.
Quisiera y como sé, ya, imposible, al recuerdo lo invento de la imagen de una fotografía.

No te conforma, como no conforma a nadie la mentira.

Quisiera y es, ya saber… nunca poder.
Quisiera y no.

Quisiera que no insistas, me duele el dolor.

Quisiera yo y sé que vos querés saber. Pero no está, se fue… todo se fue con él.

Tendré que pedirte perdón, el día en que entiendas que su muerte es más que un feriado. Cuando logres poder ver más allá de lo concreto, cuando sientas como su muerte nos atravesó la vida. Prometo pedirte perdón. Ahora solo te cuento la historia que nunca hay que dejar de contar.

Quisiera decirte un día que recuperé mis recuerdos, que logré que sea uno y no 30 mil, no sé si podré… pero quisiera.

Entre tanto te doy lo único que recuerdo, lo único que no lograron desaparecer. Te doy su valor, la fuerza moral de quien no se deja dominar ni abatir, esa que lo mantuvo en pie, hasta que llegó la orden de disparar.


Escrito el lunes 21 de marzo.
Federico Tabares, hijo de César Tabares, detenido desaparecido el 6 de enero de 1977.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Guardapolvos blancos




A las amigas y amigos blogueros:

En conocimiento de que hay docentes y alumnos interesados en rastrear las historias de las instituciones educativas en internet, creí oportuno reunir en un nuevo blog: "Guardapolvos blancos", el material que con esa etiqueta fuera publicado oportunamente en "berturquesa". El mismo, respetando los contenidos y los comentarios que valoro muchísimo y agradezco, ya que enriquecieron mi trabajo están a disposición en:
http://guardapolvosblancos.blogspot.com/

jueves, 29 de julio de 2010

La novia del Negro.



Ahora puedo confesarlo, yo era la novia del Negro. De ese tipo de novias que nos enamorábamos de un chico en la primaria y decíamos “es mi novio” aunque él no lo supiera y no nos diera bolilla. Porque puedo afirmar con celos que no era la única.

Es que el muy seductor, histeriqueaba con cada una de nosotras cuando halagaba la belleza de la mujer rosarina. Si hasta nos convencía cuando afirmaba que la hermosura de nuestros cuerpos había sido modelada a fuerza de bajar al río Paraná a lavar la ropa, aunque ya hace un siglo que en Rosario hay agua corriente y como 40 años que usamos lavarropas.

Abuelas o en edad de serlo, seguíamos sintiéndonos las hermosas destinatarias de sus piropos, locamente enamoradas de él, y algunas hasta le escribieron poesías y se abrieron paso a codazos para entregárselas, como cuando eramos las chiquilinas del Normal.
Tu novia secreta Berta Temporelli


A tres años de tu partida:
¡Gracias querido Roberto Fontanarrosa por por tu inefable humor!

sábado, 3 de julio de 2010

Palabras nuevas




OCULTOS Ciclo organizado y coordinado por Ivanna Simeoni,"Pipu",quién tuvo la deferencia de invitarme. Este es el texto que leí:



PALABRAS NUEVAS


Agosto de l976.Un día frío y húmedo. Las primeras horas de la tarde. Lo último que guardan en la baulera del ómnibus es la pelota de cuero de mi hijito. ¡Mi gol! ¡Mi gol! Reclama. En su media lengua le resulta más fácil llamar gol a la pelota, viaja sobre mi falda y la de la nona. Juega inocentemente. Repaso en mi mente los días…

Dejamos el nene en lo de mis viejos y pasamos la última noche en un hotel por horas. A la mañana siguiente parte. El dinero le alcanzó justo para un pasaje que lo saque del infierno. No nos vemos desde entonces. Más de un mes.

Deambulo con mi hijo a cuestas durmiendo cada noche en casa de un familiar distinto. El último día de trabajo en la escuela Musto. Mi compañera presiente porqué me voy. Quisiéramos darnos un abrazo. Nos despedimos como todos los días.

Hoy al fin hemos podido emprender este viaje que ahora se hace interminable. En cada parada mi chiquito reclama ¡Mi gol! Después se conforma, sabe que va a ver a su papá. Se duerme con un cuento de su nona criolla. Mi vieja. Hace un año tiene una hija presa, con mi viejo le crían los chicos. Le sobró voluntad para acompañarme.

Llegamos a la mañana siguiente, después de más de diecisiete horas de run run. Cargamos bolsos y valijas en un taxi, él lleva su “gol”. El sol comienza a picar.

El puerto parece un hormiguero, gente humilde viene y va con bolsos y paquetes. Nos embarcamos apiñados, en una de las lanchas precarias que cruzan el río.

¿Nos alejamos de qué? Busco las palabras…Patria, utopías, realidad, pesadilla. Todas me duelen.

El sol se refleja en cada trocito de la superficie del agua, estos vienen, van, se unen, se separan. Como cada una de las palabras con las que he formado las imágenes del terror.

Se llevan a alguien, lo largan a los dos días, le pide a un amigo en común: “avisales, que se vayan, me preguntaron por él y por el flaco”.

Pocos días después van a buscarnos al domicilio donde habíamos vivido hasta el año anterior, nos llaman a gritos. El departamentito está desocupado. Saltan el tapial, abren las puertas de las habitaciones a patadas. Revuelven unas pocas cosas inútiles. Suben a la terraza. Se descuelgan de los techos a los departamentos contiguos, sacan a los vecinos en calzoncillos al patio, hace un frío terrible.

Las imágenes se repiten, las desarmo, se vuelven a formar.

Ya es medio día y sol abraza cuando diviso la otra orilla.Todo el paisaje tiene el tono rojizo de la tierra.

Escucho palabras nuevas. Encarnación suena como el nombre de una tía, Paraguay es melodiosa como una guarania. Las paseras cargan sus bultos en la cabeza, se apresuran a bajar. Una nube de mbarigüis nos sobrevuela, hay una hilera de karumbés aguardando pasajeros. Él nos está esperando. Nuestro hijito corre a sus brazos con su pelota. Nos abrazamos los tres. Gerardo es feliz, le basta con saber decir papa, mamá, gol. No conoce esa nueva palabra: exilio.
Berta Temporelli
Junio de 2006
Mi participación se completó con la lectura de "Agarrate Catalina", que subí al blog el año anterior y pueden buscar en la columna de la derecha.


Foto de arriba: Izquierda, Berta, centro, Pipu y Fabricio Simeoni, derecha, Rosi,del Taller "El libro de arena"

foto de abajo:En plena lectura.

lunes, 19 de abril de 2010

!Festejando el primer año de mi blog!

Hace unos minutos mi blog cumplió un año.

Para celebrar tal acontecimiento con mis blogueramigos, acá va un texto publicado en "El libro de los talleres" de Editorial Dunken en 2008 que fuera presentado en la Feria del libro de Buenos Aires ese año.


El chupasangre
El chupasangre, metafóricamente hablando, existe desde que comenzó la explotación del hombre por el hombre. Ya dio cuenta de ello don Carlos en dos volúmenes hace más de un siglo.

Me ocuparé del tema desde mi visión individualista de atribulada pequebú:
Lo amé con locura desde el primer momento en que lo vi, no me avergüenzo. Me sentí joven, todo en mi interior bullía. Percibí que yo también lo atraía notablemente a pesar de la diferencia de edades. Me propuse desplegar todos mis artilugios de seducción de mujer experimentada para retenerlo mientras recordaba aquella canción de Zitarrosa: ..."puedo enseñarte a volar pero no seguirte el vuelo"...
Le ofrecí mi almohadón tibio. La otra enloquecía de celos aunque trataba de disimularlo. Perdía terreno, no podía competir conmigo, era una joven bastante inexperta.

Yo lo colmaba de caricias y atenciones. Le regalaba ropa de marca. Comenzó a pasar más tiempo en mi casa que en la de ella. Fui descubriendo cuales eran sus comidas preferidas y se las preparaba. Él me esperaba en la puerta, salía a recibirme con un beso. Hacíamos juntos las compras, era atento, cargaba mi bolso. Colaboraba en algunas tareas hogareñas. Noté que aumentaban notablemente las cuentas de teléfono que yo pagaba.

Comencé a ordenar la ropa que él dejaba en cualquier lugar. Yo había aprendido que ellos nunca se fijan donde dejan sus prendas, además no quería parecer una maniática obsesiva del orden como la otra. Mi espacio físico poco a poco se vio invadido por sus pertenencias desparramadas por toda la casa.

Él, pendiente del cronograma con que percibía de mis sueldos, comenzó a solicitarme dinero para sus gastos, a cargar alguna compra a mi cuenta. Fue retaceando la colaboración con las tareas domésticas.

Me suscribí a banda ancha, pero nunca pude usar mi PC. Se había apropiado de mi espacio virtual, abría mi correo, chateaba hasta la madrugada.

Yo, que nunca había permitido que ningún hombre de los que tuve a mi lado se tomase atribuciones propias de la cultura machista, había depuesto mis principios, era una claudicante, una traidora a la causa.

Él había comenzado a crecer instalado cómodamente en el almohadón de plumas que yo le había brindado, hasta transformarse en un insaciable chupasangre.

A pesar de todo aun lo amaba y continué desviviéndome por él. Hasta me escapaba de mi trabajo antes de hora y me tomaba un taxi para esperarlo con su plato predilecto. Ya no salía a recibirme. Me besaba sólo si yo se lo pedía.

Mi intuición me dijo que ya no era ni mío ni de la otra, que existía una tercera. Era de esperar. Necesita sangre joven, pensé, pero no me resignaba a perderlo. Comprendí que siempre lo amaría.

Se había marchado hacía días, por eso, al verlo en la puerta esperándome, mi corazón dio un salto de alegría. El se acercaba hacía mi. Yo puse la cara para que me besara. Rozó apenas mi mejilla y me dijo secamente: - Abu, necesito guita para comprarme una mochila.

miércoles, 31 de marzo de 2010

24 de marzo de 2010 en Rosario.

"La memoria estalla hasta vencer"...



..."Todo está guardado en la memoria,



refugio de la vida y de la historia"...
León Giecco.

Por la mañana:Plantación de árboles en el Bosque de la memoria.

martes, 23 de marzo de 2010

Negro sobre blanco.


Escrito el 21 de marzo de 2006

Hoy comienza el otoño. Hay paro de transportes, no voy a trabajar. Las nietitas lloran. Nicolás escucha a todo volumen una canción que bajó de Internet: “no diferencio a las personas por su raza, su cultura o por su mierda de religión”, dice la letra. Le pregunto como se llama. “Intifada, creo que el grupo es Skap”, me responde. Tendremos que hablar de eso, le contesto.

Trato de escuchar la radio en medio del barullo. Un tendencioso mensaje de la emisora Libertad cominza: “El 24 de marzo no comenzó ni terminó nada” La frase me golpea la cabeza, instantáneamente siento una presión en las sienes y un nudo en la garganta, igual que hace 30 años. La memoria se dispara…

… Nos mudamos un año antes a este domicilio. Hace tiempo no duermo en casa cuando me quedo sola con mi hijito Gerardo, de dos años. Unos días antes sacamos las pocas cosas de valor. Pedro, mi esposo y compañero está en Santa Fe. Paso a buscar algunas ropas. Salgo enseguida, antes del anochecer con mi hijo en los brazos y un bolso al hombro. Así he deambulado últimamente, una noche en lo de cada familiar.

Llego a la casa de mi abuela. Esa que amo tanto, que ha sufrido varias transformaciones pero conserva su último valuarte, la enredadera de campanillas azules en el alambrado que la circunda. Allí me siento segura. Ella me cede la cama matrimonial que todavía conserva a pesar de que enviudó hace más de diez años.

“Para que duermas con tu nene”, dice cariñosa, y se acuesta en una de una plaza en la misma habitación.

Leo a Walsh hasta pasada la medianoche. Tengo insomnio, en mi mente dibujo sobre papel vegetal con tinta china los horrores de los fusilamientos de 1956.Logro dormir hasta las cinco. Me despierto, enciendo la radio, escucho: “Las fuerzas armadas han tomado el mando. Soy presa del temor y la incertidumbre.

En lo de la abuela no hay teléfono. Apenas aclara preparo mis cosas y me marcho otra vez con el nene en brazos y el bolso colgando del hombro.Esta vez no lo hago como hasta hace pocos años, pateando las hojas de los árboles que el otoño ya
puso en las veredas. Las pocas cuadras que conducen a la casa de mis padres me parecen interminables. Miro sin ver, sólo me fijo cuando cruzo las calles.

Llego, mi viejo matea serio en la cocina. Quiero hablar a Santa Fe, es imposible, los teléfonos parecen cortados, no responden.

Mamá sale del dormitorio, los ojos más renegridos que nunca, con un rictus de amargura en su rostro. Se alisa con una peineta al cabello canoso, despeinado, sin tintura desde tiempo atrás.El año anterior, una fría mañana de agosto, recibió una llamada, su hija y su yerno habían sido detenidos por razones políticas. Ahora Mabel, mi hermana está “a disposición del P.E.N”.

Por detrás de la “nona” vienen los hijitos de los presos, Camilo de cuatro y Julián de dos años. Se abrazan con mi nene, comienzan a jugar.

De la habitación de adelante, por la galería, aparece mi hermana Gladys con su larga cabellera más alborotada que de costumbre. Al parecer también durmió poco, tiene a su hijita Eva, de un año, en brazos.
Entra de la calle Norberto, mi cuñado: -Hay poca gente, parece indiferente, comenta.

Comenzamos a conjeturar:
- ¿Tenemos que ir a trabajar?
-No, hay asueto, o es feriado, que se yo…
- ¿Qué será de nuestra hermana presa?

Sigo intentado hablar por teléfono sin resultado. Los chicos juegan, pelean de a ratos, uno se hace pis.

Mami ya está de muy mal humor. Ella se pone así cuando algo la aflige y no lo puede expresar. Papá sacude la cabeza, está callado.

Pasan las horas. Escuchamos noticias que nos resultan insuficientes, contradictorias. Estamos confundidos, atemorizados. Olvidamos los horarios, los chicos lloran.

Finalmente recibo una llamada de mi compañero. Habla bajo, entrecortado, escucho con dificultad: “Entraron a la Cámara y se llevaron las cosas de valor. Algunos fueron presos, después te cuento. A mí me tuvieron demorado hasta que me notificaron que me dejan cesante por la Ley de Seguridad Nacional. Después te explico. Esta noche me quedo en el hotel, aquí estoy seguro. Voy a viajar mañana de día”. La llamada se interrumpe.

Ya anocheció. Termino de dibujar en mi mente la imagen del terror, la segunda del día. La superpongo a la primera, la del relato de Walsh. El cuadro del horror y el espanto está terminado. Comienza una larga noche, oscura y terrible.


Mi hermana Gladys era docente de la Escuela Municipal de Danzas. Se habían realizado cambios curriculares, en lugar de historia del valet clásico se desarrollaban asignaturas relacionadas con la cultura nacional que estaban a su cargo. Ella fue cesanteada y le aplicaron la Ley de Seguridad.

Mi hermana Mabel fue trasladada a la Cárcel de Devoto. Estuvo de tendida a disposición del PEN hasta fin del 1978.No pesaba sobre ella acusación alguna.

Pedro se desempeñó como Secretario Parlamentario de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Feha hasta el golpe de estado.

Párrafo de la denuncia realizada en la Secretaría de DDHH de la Nación en 2004:

…“En la madrugada del 12 de julio de 1976, un grupo numeroso de personas uniformadas irrumpió en el pasillo del domicilio citado, requiriendo agritos a Pedro Bluma. Al no poder ingresar al departamento, que estaba desocupado y cerrado, ingresaron al mismo saltando por el tapial, violentaron las puertas de las habitaciones y revolvieron y arrojaron al suelo los pocos efectos personales que habían. Subieron a la terraza y pasaron a los techos de los departamentos
vecinos, rompiendo el tanque del agua, lo que provocó un gran estruendo, y siempre llamando a Bluma a los gritos. Se desprendieron de los techos al pasillo…

Pocos días después iniciamos el camino al exilio.


Imagen: Grabado de la serie "Los desastres de la guerra", de Francisco de Goya.

viernes, 12 de marzo de 2010

Marzo

Quiero hacerles conocer un texto escrito por el arquitecto Federico Tabares. "Ese dìa de reyes" al que alude, es el mismo al que me refiero en "Noche sin perfume", publicada en enero.




Francisco esta por ahí, dando vueltas, hinchando las pelotas con la guitarra que le regalamos para navidad, pateando una pelota adentro de la casa, con el peligro que ese pique rebote para el lado contrario y rompa un adorno o un vidrio. A veces no se lo escucha, esta arriba, en una especie de altillo transformado en tugurio mugriento al que lo llame “estudio” y terminó siendo depósito y el lugar de la compu, jugando a los jueguitos, navegando por la red o consultando su correo electrónico al que nunca le llega nada importante ya que sus obligaciones no van más allá de cursar el segundo grado de la escuela primaria.

Francisco es un poco más grande que yo en Marzo del 76, un año y algo más. Pero no creo haber sido yo muy distinto a él… inquieto, hincha pelotas, ingenuo. Pregunta, quiere saber, claro en casa hablamos, opinamos y sobre todo puteamos. El sabe, por que le hemos dicho, pero no se si entiende, creo que no mucho. Yo tampoco creo haber entendido en ese momento lo que pasaba y mucho menos lo que iba a pasar casi un año después, ese día de reyes que se llevaron al abuelo de Francisco.

Francisco tiene un viejo de casi 40 años, el que escribe. Francisco cree que soy Dios… pobre Hijo. Yo seguro pensaba de la misma forma en mi Papá, pero me pusieron los pies sobre la tierra de prepo, al mismo tiempo en que mi Dios caía asesinado sobre esa misma tierra.

Francisco pregunta, algo entiende, de a poco un poco más, pero claro, en casa se habla y mucho, se explica y se cuenta a todo el que quiera y no escuchar.
Fran sigue por ahí, cada tanto me llama, PAAPAAAA!... como me hubiera gustado poder llamarte viejo, pero así las cosas. No callar es la forma que encuentro de estar llamándote siempre.



Francisco esta aprendiendo la historia reciente de su familia y de su país en un momento que yo nunca creí vivir, por que ya no solo son nuestras palabras las que mantienen la memoria, esta además la voluntad política del estado de poner claro sobre oscuro y juzgar a los responsables del genocidio mas grande de nuestra Argentina del siglo XX.

Más voces como la mía, más franciscos que sepan, más gente que entienda y comprenda, para que NUNCA MAS tengamos que vivir hijas e hijos, madres y padres, esposas y esposos la ausencia, para que NUNCA MAS vacíen de conciencia al pueblo y así vaciar nuestra nación.



Federico Tabares, marzo de 2010

martes, 9 de febrero de 2010

¿Dónde andás Bertita?


Queridas amigas y amigos blogueros: Es cierto, mís blogs no están tan actualizados.

Anduve viajando por Entre Ríos durante los últimos meses del año y estuve atenta a distintas problemáticas de la realidad de esa provincia como las inundaciones, los cortes de Gualeguachú. Descubrí el monolito en homenaje a Claudio "Pocho" Leprati en su ciudad natal, Concepción del Uruguay, y hasta me dí el gustazo de viajar a Paysandú el día de las elecciones y festejar con los hermanos uruguayos el triunfo en la primera vuelta del Frente Amplio.

Quiero contarles que he dejado testimonio en facebook,(sí, sucumbí y también incursiono allí), aunque les confieso,esto me resulta más interesante,así pronto me verán a menudo.

En facebook,(caradelibro le llama Laura Capella),pueden encontrarme por mi nombre real:Berta Temporelli.

Bien, llegó diciembre,las despedidas... un nuevo nieto,Santiago.

Conocí personalmente a dos blogueros:Viviana, de Paraná y El oso,de San Nicolás,dos personas interesantísimas en una reunión organizada por Mariela.

Llegó el año nuevo... y una nieta Alma Morena. Así que ¡BINGO! La foto lo dice todo.

Creo que con esto respondo ámpliamente a mi amiga Persis y todos quienes me extrañan.Un abrazo grande y buen año.

martes, 5 de enero de 2010

Noche sin perfume



“Pero a veces, así como hay años enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de la vida de un hombre es una luz deslumbrante”, dice Aroldo Conti en PERFUMADA NOCHE.

La de César Tabares fue una vida llena de minutos de luz.

Un chico delgaducho que corría y jugueteaba por el barrio. Pasó por el secundario, se estiró de golpe, se convirtió en un muchacho rebelde y desgarbado. Tal vez haya tenido un momento sombrío cuando cabeceó a alguna piba en un baile y ella le dio vuelta la cara.

Creció. Se convirtió en un tipo bien parecido, con chispas doradas en los ojos.
Descubrió la injusticia. Tuvo compañeros de ideales. Construyó utopías mateando hasta el amanecer.

Alicia había venido de Cañada Rosquín a estudiar psicología. Delgada, de grandes ojos oscuros y cabello ondulado castaño claro, casi rubio.
Quizá como en el cuento de Conti fue en una “perfumada noche”. Él se enamoró de ella y ella se enamoró de él. Del amor de la pareja nacieron tres hijos.

La vida de un hombre, unas cuantas líneas. En lugar de “un puñadito” de tristezas, como la del personaje, un puñado de felicidad.


Tenían por delante millones de minutos de “luz deslumbrante”. Este podría haber sido el final de la historia. Tabares moriría “de vejeces”, es decir de “una buena muerte, al natural” como el Sr. Pelice. Pocos lo recordarían.

El 5 de enero de 1977 su mujer y sus hijos esperaban a César en Cañada.

Anochecía sin perfume. Él salió del estudio que compartía con otro abogado en busca de su Citröen.

La noche olía a bestias, a sangre, a muerte. Noche de “ una larga y espesa oscuridad”, esa que “duró años enteros”.

El auto quedó en la calle. Para Federico, Leandro y Julieta Tabares ese seis de enero no llegaron ni los Reyes ni el papá. Sus mentes inocentes no hallaron respuestas ante tanta ausencia.

Alicia comenzó a golpear puertas, llegó hasta la de la calle Dorrego. Se rieron en su cara. Se encontró con otra mujer, la loca la llamaban, la bicicleta de su hijo había quedado en la calle.

César Tabares no fue enterrado, por eso no fue olvidado, al igual que Conti, que otros miles.

Haroldo plantó álamos en sus libros. Plantamos árboles en el Bosque de la memoria, otros los arrancaron, volvimos a plantarlos.

La que llamaban loca se encontró con otras. Aún llevan pañuelos blancos en sus cabezas.

Fernando Traverso estampa bicicletas en las calles. Mi hijo se llama César en homenaje a Tabares.


Julio de 2006- Berta L. Temporelli


Los párrafos entre comillas son textuales del Cuento de Haroldo Conti “PERFUMADA NOCHE”, del libro : “LA BALADA DEL ÁLAMO CAROLINA.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Dioses y milagros en la TV

La mujer del barrio toba denuncia, en los alrededores venden droga, ella quiere que los encierren, les están vendiendo a los chicos y no quiere que sus hijos…

De pronto la nota se interrumpe. El acontecimiento trascendente merece toda la atención y se transmite en directo. Se inaugura el casino y ha llegado la madrina que entre resplandores de flashes hace su entrada. El público la rodea, la apretuja. El locutor no escatima elogios. Es que la reina del rating es la estrella exclusiva del canal.

Las cámaras la toman de cerca. ¡Epa, no tan cerca que no hay photoshop! Se quita el bolero de piel. Vestida de negro, (se supone que hace más delgada), se menea como vaca en la Rural. Sus labios re-rellenos de colágeno no dejan de sonreír.

El locutor, que continúa halagando la simpatía de la diosa de la tele tilinga, visiblemente desbordado por el caos, en un momento dice algo así como...”es que a pesar de todo, Susana”…

¿Qué habrá querido decir? ¿Que a pesar de tener la mentalidad más retrógrada que el dinosaurio que ella creía vivo, de que le importen un carajo los Derechos Humanos y quiera la pena de muerte, Susana sigue siendo simpatiquísima?…(Noticiero de Canal 5 de Rosario: 15-10-09)

Sin duda era la nota más importante del noticiero de la noche. A quien puede interesarle que la madre toba no quiera que sus hijos se conviertan en adictos.



Salimos a tomar un café, a pasar un rato agradable, pero en el bar tienen el televisor sintonizado en ese canal y no podés pedir que cambien el programa, te mirarían como si el personaje de “La metamorfosis” hubiera tomado vida.

Al principio no miramos la pantalla, o lo hacemos sólo de soslayo. ¿Qué se hizo de ese muchachote comentarista de deporte al que todos gastaban bromas? Ese que hasta podía resultar simpático cuando comenzó a conducir su programa, hasta que empezó con las “joditas”.

Aprendió que hay algo que genera más ganancias que ponerse un alfajor entero en la boca, descubrió qué es el rating y como lograrlo.
“En un apartado pueblito del interior de Jujuy hay una escuela bilingüe muy pobre en recursos a la que concurren más de mil alumnos, muy humildes, el personal es muy abnegado, todo es muy”…

Nos enganchamos en el tema. El documento conmueve, que joder, nos toca de cerca esa realidad.

El conductor lo presenta serio, luciendo barba recortada y vestido de traje negro. A su lado Silvina Luna, con minúsculas prendas de vedette, su esbelto cuerpo cubierto de gibré, se muestra visiblemente emocionada. Él no es otro que Marcelo Tinelli.

De pronto aparecen en vivo los chicos descendientes de pueblos originarios, los de la escuelita pobre de Jujuy, la directora, la cocinera. Lernner interpreta una canción que habla de la injusticia. Los niños lloran, los grandes lloran. Silvina Luna semidesnuda también llora, se enjuga las lágrimas ¡Cuidado, que no se corra el rimel! Es que después tiene que “bailar por un sueño”, el de aliviarles un poquito la pobreza a los chicos de Jujuy.

Y aunque ustedes, intelectualoides, escépticos detractores del Dios Tinelli no lo crean, él llora. Es que la injusticia social eleva al máximo los puntos del rating. (Programa transmitido durante la última semana de octubre).




La misma semana, en el programa 678, por Canal 7: ¿Qué le parece Milagro? Pregunta la notera a paqueta señora. “Una cucaracha” responde la habitante de distinguido barrio de la Ciudad Autónoma de Bs. As. “¿Usted conoce la obra que realiza, los comedores que mantiene?”, continua la periodista. “No conozco la obra, no me interesa, para mi es "una cucaracha”, reitera con firmeza la señora.

Se refieren a Milagro Sala, una mujer de rasgos aindiados y tez morena. Vive en San Salvador de Jujuy. Ella supo desde pequeña que es la miseria, la degradación. “La Milagro” como la llaman en el barrio, decidió organizarse, crear instrumentos, formarse y formar compañeros para luchar con dignidad contra la injusticia social desde la agrupación barrial “Tupac Amarú”.

La señora que seguramente salió con su cacerola el año pasado, probable devota de San Cobos o miembro del Club de admiradoras de de Ángelis, que hasta pudo llegar a conmoverse con el programa de Tinelli, ya tomó partido frente a Milagro. No se puso en el lugar del otro para analizar la situación de los habitantes de la villa en Jujuy, ni discute las formas de lucha de Milagro. Ella la juzgó por sus rasgos, su color de piel, su condición social. Para ella es sólo “una cucaracha”.

Pero esta mujer de rostro moreno, a la que algunos medios la quisieran estaquear para que la opinión pública la descuartice, aprendió que a ella y a su pueblo no los van a salvar los dioses como Tinelli ni los milagros, ella sabe bien quien salvará a quién…

Imagen: Foto de Milagro Sosa, tomada de Google

viernes, 16 de octubre de 2009

Revista "EN VOZ ALTA" N° 3



ENTRE SUS PÁGINAS, ENCONTRARÁN:

CUENTOS Y POESÍAS, NOTAS DE MÚSICA, DISEÑO, CÓMICS, ILUSTRACIONES, HUMOR GRÁFICO, FOTOGRAFÍAS Y ENTREVISTAS A DESTACADAS FIGURAS DE LA CULTURA.Y...un texto mío:"Costumbres argentinas".

ENCONTRALA EN:


ARGONAUTAS - Rioja 725

EL ALEPH - Córdoba 862

EL PEZ VOLADOR - San Lorenzo 983

BUCHÍN - Entre Ríos 735

OLIVA - Entre Ríos 548

EL CABURÉ - Mitre 394

GERMINAL - Sarmiento 939

AMERICANA - Sarmiento 1173

PURO CÓMIC - 3 de Febrero 1180

LABORDE - 3 de Febrero 1065

D.I.Y. WALK - Rioja 1667

CICLO POETAS CORRIENTES - Corrientes 1380 (Miércoles, 21.30hs.)

viernes, 9 de octubre de 2009

Fin de semana largo.


¡El último fin de semana largo del año! ¡Hay que vivirlo!

Se matan de a decenas en las rutas.

¡Festejemos el 12 de octubre!
Cultura. Religión. Idioma.
El ídioma de bellas palabras que nos legaron con el genocidio y la dominación, Pizarro y Cortés.

Cristo mil veces crucificado en nombre de la Cruz.

La religión del Dios de Angelelli, los padres palotinos, el padre Mujica, las monjas francesas. Pero también la de Von Vernich , otro genocidio 500 años después, la misma religión de Storni y Grassi.

En “El entenado”, cinco siglos después Saer cuenta que los colastiné se comieron a los dominadores. Lo cuenta en el idioma de los dominadores deglutidos y Víctor Heredia canta:

“Gritá conmigo, gritá Taki Ongoy
Que nuestra raza reviva en tu voz.
Gritá conmigo gritá Taki Ongoy
Que nuestra América es india y del Sol”


A este texto lo publiqué el año anterior en "rosarioescribe". No quise dejar pasar tan significativa fecha para subirlo a mi blog.

Imagen:Indio americano quemado en la hoguera por los españoles. Fuente: Google.

jueves, 17 de septiembre de 2009

E-mail de cumpleaños

Enviado a mi amiga Alicia el 14 de julio.

¡Cumplís años!
¡Qué grata ocasión para encontrarnos, abrazarnos, besarnos! Bendita tecnología, al menos podemos hacerlo por este medio, porque de contacto físico, al menos hasta que no pase esta peste AH1EHA2F3… y que se yo qué más, no es muy conveniente.

Qué lejanas están las épocas en que llegábamos a la casa de la o el amiga/o para saludarlo personalmente, sin avisar, porque ni teléfono teníamos. Total, si no la/lo encontrábamos estaba algún compañero si era la cueva, o los viejos, si era una casa como la mía, que habrían la puerta y ofrecían unos mates.


No descartemos la posibilidad de encontrarnos personalmente para tomar un cafecito en la vereda de algún bar de Pellegrini. Pero no esperemos a que el tiempo esté muy templado, porque aparecerán los mosquitos transmisores del dengue y tendremos que untarnos con repelente.

Eso sí, tenemos que planificarlo con tiempo, un día que vos no tengas que ir al traumatólogo o a la dentista, o yo a la psicóloga, el oculista o la podóloga. ¡Ah, y antes de que a tu hija o a mi nuera se les ocurra romper bolsa! Seguro que nos va a tocar quedarnos con las nietas.

Es importante saber con tiempo cuando tenemos un compromiso, porque queremos lucir bien. Al menos yo, que cuando tengo que salir…¿Qué remera me pongo? Esta me marca mucho las tetas, mejor esta otra, pero me las achata, aunque al menos ellas no me dan trabajo. La senografía bilateral dice: “no se observan macro ni micro calcificaciones”.

Ni pensar en ponerme jeans, con lo que los amaba. ¡Qué kilombo hicimos las de nuestra edad en los ´60 para poder ir a dar clases, o estudiar en institutos provinciales con pantalones! Los adoptamos de prepo. Recién en el ´73 los permitieron. Ahora que pueden lucirse hasta en los casamientos no puedo usarlos porque me oprimen el estómago y tengo hernia de hiatos.



Que bello y que cierto es ese texto de Sandra Cisneros acerca de que cuando uno cumple años tiene todos los que cumplió antes. ¿A veces no te sucede como a mí? ¿No te sentís de 15 años y desearías bailar el rock desenfrenadamente, o de 17 y quisieras pasear en motoneta con el pelo al viento? De 23, como cuando tu compañero te tomaba de la mano fuertemente y te sacaba corriendo de un acto relámpago porque llegaba la cana y después le recitabas: “Tu boca que es tuya y mía,/ tu boca no se equivoca,/ te quiero porque tu boca/ sabe gritar rebeldía. ¡Tener la edad en que fuimos abuelas por primera vez, para sentir esa emoción irrepetible!

Lo que no resulta bello en estos días de frío intenso es sentir que se tienen 15 años... más 17, más 23 más 60, porque cuando duelen todos los huesos del esqueleto una se siente como de 115...

Amiga, sólo se me ocurre desearte feliz cumpleaños con un virtual abrazo y un enorme ciber-beso. A vos, que en esto sos una maestra, qué más te puedo decir.
Sólo te informo que a pesar de mi edad,- soy unos meses mayor que vos- no suscribí hace como treinta años cuando lo leí, no suscribo ni suscribiré jamás ese párrafo que García Márquez pone en boca del segundón del viejo Patriarca: “ ni la vida más dilatada sirve para comprender que no se vive si no que se sobrevive”.

¡Nada de sobrevivientes, qué joder! Elijo cantar con Nebbia desde el CD ”Sólo se trata de vivir, esa es la historia”, y con Abonizio que me apunta por teléfono: “Y no hay rima que rime con vivir”.


Imágenes: Impresiones directas", de objetos sometidos al calor, por Mabel Temporelli:
http://impresionesdirectas.blogspot.com/